Hoy la situación del sindicalismo en la Argentina se resume así: los “dialoguistas” van a paso lento, medidos, pero con críticas filosas contra la administración de Macri que luego se convierten en beneficios propios. Mientras que los “combativos” van a toda máquina, sin freno y contra todo lo que se interponga en su camino, aglutinando fuerzas vivas por todos los rincones del país, con el objetivo de visibilizar la “crisis” social, económica y política actual. En el medio quedaron los sectores “del medio”, algunos con estrecha cercanía a la gestión de Cambiemos, pero que reconocen que la coyuntura es insostenible y estarían dispuestos a sumarse a las medidas de fuerza.

Entre los “dialoguistas” se encuentran los “Gordos” e “Independientes”, que todavía sostienen al triunvirato como forma de gobierno con una mayor cantidad de afiliados. Sus caras visibles son los triunviros Héctor Daer , Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña; Andrés Rodríguez (UPCN), Carlos Wets Ocampo (Sanidad), Armando Cavalieri (Comercio), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Roberto Fernández (UTA) y Gerardo Martínez (Uocra), entre otros. Para este grupo juega hoy el metalúrgico Antonio Caló, aunque en las bases de la UOM muchos patean para otro lado. Lo mismo ocurre con Omar Maturano, que va y viene, pero que este miércoles fue el anfitrión del plenario de secretarios generales.

Los “combativos” disidentes de la CGT son liderados por los Moyano e incluyen a 70 entidades gremiales cegetistas, pero también a las 875 organizaciones de la Multisectorial 21F. Otras espadas son Sergio Palazzo, Pablo Biró, Omar Plaini, Walter Correa, Ricardo Pignanelli, Roberto Baradel, Micheli y Yasky.

Por la gran avenida del medio transitan los integrantes del Movimiento de Acción Sindical Argentina (MASA), que encabezan el taxista Omar Viviani y el ferroviario Sergio Sassia, pero también se cuentan a los sindicalistas de la Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de Hidrocarburos, Energía Combustibles, Derivados y Afines (Catheda), con Guillermo Moser, Robert Caula, Antonio Cassia y Guillermo Pereyra al frente. Naufragan sin postura firme además los exaliados moyanistas como Abel Frutos, Carlos Frigerio o Jorge Sola.

Entre los ¿ex? oficialistas se identifican las 62 Organizaciones peronistas, que heredó el ruralista Ramón Ayala tras el fallecimiento de su mandamás Gerónimo Venegas. Este sello luce hoy desgastado y resquebrajado, en permanente tironeo entre la conducción macrista y una línea interna solventada por Luis Barrionuevo. Está virtualmente partida en tres, porque allí también tuvieron -y tienen- intereses algunos dirigentes moyanistas.

A fondo

Esta semana los Moyano pusieron primera. El lunes arrancaron con una huelga por tiempo indeterminado en los centros de distribución de Coca Cola por la falta de aplicación del convenio camionero. El martes se movilizaron a las puertas de la Justicia laboral para repudiar la millonaria multa que les aplicó el Gobierno y para reclamar que liberen unos $ 300 millones para la obra social del sindicato.

El mismo martes por la tarde, el dirigente de Sichoca Omar “Manguera” Pérez anunció a la cúpula de la CGT que Camioneros abandona su sillón en el Consejo Directivo, y por lo tanto, deja la Secretaría Gremial que alguna vez ocupó Pablo Moyano.

Para este miércoles, las dos CTA y el moyanismo -representado por Pérez- anunciaron un plan de lucha en el marco de la Multisectorial 21F, que ya tiene presencia en 28 distritos de 20 provincias. El 21F se manifestará contra el acuerdo firmado con el FMI, el “ajuste” que se incluirá en el Presupuesto 2019 y la visita de los líderes internacionales del G20 a Buenos Aires en noviembre próximo.

Los próximos días se espera la adhesión a la protesta de decenas de agrupaciones sociales, movimientos piqueteros, partidos políticos opositores y de sectores de la Iglesia católica.

 

Fuente: Ámbito.com

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