Por Martín Faciano

En un año donde se realizaron cientos de eventos y actividades en el marco del Bicentenario de la Declaración de la Independencia, se llevó a cabo días atrás en las instalaciones de un hotel situado al frente del Parque 9 de Julio, el Congreso de Delegados del Bicentenario de la Unión Obrera Metalúrgica de la República Argentina. Sin dudas, el último acontecimiento sindical relevante del año que sucede en la provincia, luego de la desmovilización generalizada de los estatales provinciales, tras la oficialización del magro bono asignado unilateralmente desde el Poder Ejecutivo para los empleados públicos provinciales.

Durante el Congreso, y en declaraciones a la prensa, el Secretario General de la UOM Seccional Tucumán, Marcelo Sosa hizo referencia en más de una oportunidad, a que el evento se había organizado a partir de instancias de diálogo que habían tenido entre el Gobernador Juan Manzur, y el referente metalúrgico nacional Antonio Caló, quienes mantendrían una estrecha relación que dataría desde sus recientes pasadas épocas kirchneristas. De lo expuesto por el referente local de la UOM, surgen una serie de interrogantes a considerar que ameritan intentar ofrecer por lo menos una respuesta vaga, en el marco de este forzado análisis de fin de año que intentamos realizar.

En primera instancia cabría preguntarse: ¿Se trató este congreso metalúrgico organizado en Tucumán con el  apoyo de Manzur,  de un típico gesto autómata y protocolar por parte del Gobernador de la provincia anfitriona para con los dirigentes metalúrgicos?. Seguramente, y quizás eso pueda entenderse en primera instancia, como una pretendida generosa caricia dirigencial hacia los referentes gremiales de un sector en cuya actividad se perdieron 8.000 puestos de trabajo a nivel nacional en el último año, de los cuales aproximadamente 110 serían puestos que se habrían perdido en nuestra provincia, según lo manifestado por ellos mismos.

Por otro lado, viene a colación una duda que se encarnó, a modo de trauma en la dirigencia sindical local que apostó políticamente al Frente Para la Victoria en las elecciones de 2.015. ¿Pretende el Gobernador Manzur recomponer las relaciones con los sindicatos  a los cuales les pidió el apoyo en aquel asado proselitista realizado en las instalaciones del complejo de SUTHER aquella vez? Hasta acá se podría prejuzgar y concluir en que no hay intención por parte del mandatario, de que esto suceda. Mucho más si consideramos que el principal evento sindical en el que participó Manzur durante el año del Bicentenario fue la cena de la Asociación Bancaria, realizada meses atrás, donde el binomio gubernamental compartiría mesa y se sacaría fotos con el referente bancario Carlos Cisneros, uno de los operadores políticos que más fuerte apostó  al principal espacio opositor en los comicios de 2.015, y principal enemigo público del ex Gobernador y actual Senador Nacional, José Alperovich.

Por momentos pareciera que con la representatividad gremial que ostentan los  legisladores vinculados a las estructuras gremiales de  ATSA, SEOC y la Asociación Bancaria, le bastaría a Manzur para conformarse y no desgastarse en sostener o reconstruir vínculos con el resto de los espacios sindicales. Por momentos pareciera también, que la construcción política de Manzur se reduce a nivel superestructura, y en la cual solo considera como interlocutores válidos a aquellos actores capaces de aportar en ese sentido.

Y por último… ¿Utilizará Manzur a los referentes sindicales con los que chichonea, para tratar de  transmitir mensajes hacia el resto de los actores políticos y la comunidad? La verdad que, a esta altura, quizás lo más pertinente para responder esta pregunta sería pues, otra interrogación: ¿Y no sería ingenuo si así no lo hiciera?. En este caso lo importante sería descifrar cual sería el mensaje y a quienes estaría dirigido. En el caso del congreso metalúrgico, el mensaje transmitido por Caló  fue para las bases y fue claro: Hay  que involucrarse en la campaña de  cara a las legislativas nacionales del año entrante, hay que trabajar para el peronismo, para derrotar a Macri, y hay que trabajar en la provincia para que no gane Cano, ni ahora ni en 2.019, “porque Cambiemos quiere para Tucumán un gobernador radical en el 2.019”, dijo Antonio Caló, sin llegar a precisar si el gobernador radical que pretende colocar el PRO, intentaría  llegar por el APB, o por el FPV.

Para vencer, en cualquiera de los  casos, más temprano que tarde, Manzur necesitará  profundizar los cimientos  de su construcción propia, y en ese sentido los sindicatos son estratégicos. Si todavía se piensa al movimiento obrero organizado como la columna vertebral del peronismo,  y todavía se supone que Manzur conduce (o al menos intenta conducir) el peronismo en Tucumán, en función del grado de atomización que presentan las estructuras sindicales en la provincia, se puede concluir en que, sin la normalización formal de la CGT provincial el justicialismo tucumano quedará rengo, o bien, para caminar como lo viene haciendo, todavía seguirá necesitando el “andador”  prestado por Alperovich. Solamente la posibilidad de una alianza sólida de Manzur con los gremios, a través de la consolidación de una fuerte CGT provincial, puede dar lugar a que el Doctor, saque de la mochila el bastón de mariscal  para al menos poder intentar llegar envalentonado a pelear en el 2.019, para retener el bastón de mando en la gobernación provincial.

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