Por Martín Faciano.

Luego de las medidas de fuerza  adoptadas por la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, con relativo impacto a nivel nacional, en el marco del paro parcial efectuado por la CATT el día lunes a la mañana, durante el transcurso de la tarde del mismo día, las autoridades máximas de la CGT acordaron con el Gobierno Nacional la suba del mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias, por debajo de lo que estipula el proyecto que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados.

En ese contexto, la  medida de fuerza impulsada por Juan Carlos Schmid, posibilitó diferentes interpretaciones. Mientras algunos dirigentes le adjudicaron una posición más bien belicosa, otros señalaron que el paro fue en realidad más un gesto que una acción sindical, tendiente a descomprimir las tensiones de aquellos dirigentes  que  vienen insistiendo con la idea que las centrales obreras concreten un paro general. La posición beligerante de Schmid, estaría dirigida concretamente contra el Gobierno Nacional y el presidente Mauricio Macri,  situándose asimismo a la vez también con una relativa distancia de sus co conductores de la CGT vinculados al massismo, Héctor Daer y  Carlos Acuña. Por otro lado, incluso también están aquellos que acusaron a Shmidt de hacerle los mandados al macrismo,  argumentando que con la realización atomizada del paro, lo que estaría haciendo Schmidt es en realidad evitar que la CGT avance en función de posiciones más duras y medidas más drásticas.

Lo concreto es que, al margen de las interpretaciones disímiles, las balas de aquellos dirigentes que no se mostraron satisfechos con la negociación, fueron sin distinciones para la conducción tripartita de la central unificada. Algunos como Facundo Moyano, dispararon de manera implícita, refiriéndose específicamente a lo acordado: “el acuerdo de Ganancias es como mínimo malo”, dijo el titular de SUTPBA y diputado nacional por el Frente Renovador, quien  se limitó a contrastar los montos propuestos por el proyecto que obtuvo media sanción en la cámara baja, con los que acordaron la CGT y el Gobierno. Por su parte quienes fueron más incisivos fueron los dirigentes bancarios, quienes a través de un comunicado  en el que  volvieron a apuntar los cañones al Gobierno Nacional, reclamaron a los Secretarios de la CGT que no se realicen concesiones que no corresponden.

Independientemente de la cuestión “ganancias”, se puso de manifiesto  que al interior de la CGT coexisten tensiones irresueltas, que en el corto plazo pueden atentar contra la unidad de la central obrera, o bien, lo que es peor, pueden sedimentar la unión testimonial de una CGT domesticada que no tendrá ningún tipo de reparos a la hora de ser funcional al macrismo ni a los intereses de cualquier gobierno de turno.

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